Potosi

Publié le par Nathan Jaccard

Ciudad

Monte Rico

Ciudad más alta del mundo, 4000 msm, de maldita e infinita riqueza, trágica historia de plata herida. Potosí se levanta al pie del Monte Rico, cono agujereado cual queso suizo, amo y señor de la región, sediento Belzebut de lodo amarillo. Bajo el dominio hispánico Potosí fue la ciudad mas rica del mundo, caudal inagotable de plata, destellos que inundaron Europa sentenciando el inicio de la industrialización. Para 1610, Potosí albergaba 160 000 pobladores, equiparando Londres o Paris, miles de peones indígenas, condenados a escarbar la tierra, circulaban afanosamente con pesados bultos por las empinadas calles potosinas. Un dia, la plata se acabo y sacaron las cuentas: 10 000 toneladas de plata, 6 millones de cadáveres. Todo tiene su precio.

 

Hoy dia, Potosí es una de la ciudades mas pobres de Bolivia. Un colmo. Quedaron bellos edificios coloniales, la preciosa Casa de la Moneda donde los españoles prensaban la plata y hermosas iglesias rosadas de frente amestizada. El resto se lo llevaron, quien sabe donde. Las calles desbordan de basura barata, pestilentes pollerias a 10 bolivianos vician el aire, gran parte del comercio es callejero, informal, invasivo. No me sentí cómodo. Ciudad hostil, fría, deprimente. Mucho fantasma. Mucha miseria.

Listo pala mina

La mina

 

El plan turístico es meterse a la mina y ver el medio evo en pleno siglo 21. Pantalón y chaqueta impermeables, botas pantaneras, un casco con linterna. Eso y un par de regalos para los mineros: hojas de coca, gaseosa, alcohol puro y dinamita. Ya, el yuma equiparado se entierra bajo el Monte Rico, siguiendo destartalados rieles, los pies en el agua, acurrucándose hasta llegar a alguna vena de zinc o plomo. Ahí se sacará un par de fotos, se tomará un trago con el minero y volverá a rampar por el lodo hacia la salida. Aire escaso, calor sofocante, bola de coca inflamando la mejilla. Los mineros trabajan en un sistema de cooperativas. Cada cooperativa obtiene una concesión del estado que se divide entre los socios. Bajo sus ordenes, rasos, una cuadrilla que van juntando según la necesidad, la suerte y las leyes de oferta y demanda. La mayoría de los mineros cavan sin seguro, sin pensión, sin herramientas. Quince años de topos. Después el aliento toxico de la tierra los echa, escupiendo pulmones hasta el cajón. Un parque de diversiones exclusivamente masculino (las mujeres traen la mala) para chicos (desde los doce años a veces) y grandes.

 

 

El Tío

 

Cada mina tiene su Tío, divinidad hispano-quechua que controla los mundos subterráneos. Diablo rojo de falo erguido que cuida la entrada del yacimiento. Los viernes, después del trabajo, los mineros comparten coca, alcohol de 90° (para asegurar la pureza de las venas) y tabaco con la poderoso estatua.

 

 

 

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julian 05/03/2007 04:30

étonnant? yo no se, pero en todo caso es un poco lamentable. Vemos cual es el efecto de la colonización por los españoles de américa latina. Igual que los franceses en áfrica. Lo más tenaz es que dejaron un mierdero que ni el diablo quiere ser amigo de los mineros.
Falta el resto del viaje, Bolivia, Peru, Ecuador ...el bus...

Karine 27/01/2007 21:21

C'est plutôt étonnant !