San Pedro-Uyuni: 3 días por el altiplano

Publié le par Nathan Jaccard

 

Frontera Bolivia-Chile

Como combinar paseo y recorrido para pasar de Bolivia a Chile? Después de darle vueltas la solución mas evidente me pareció que era cogiendo un tour de San Pedro hasta Uyuni, tres días en jeep recorriendo paisajes alucinantes de simpleza, lagunas de colores, volcanes humeantes y coronar con el salar de Uyuni, desierto blanco inmaculado, extraterrestre hasta la medula.

 

Abordamos un Toyota Land Cruiser color blanco cansado modelo 89 donde se acomodan seis turistas y el guia/conductor/cocinero/Dj, Armando, boliviano echacuentos, viejo de 24 años, ex paletero, panadero, chofer de bus, milico, guía…trabajando desde los ocho. Familia de 15 hijos, padrastros, embarazos prematuros…el lamento boliviano.

 

Tour todo incluido, comida mas que aceptable, simple pero buena, ensaladas, pastas, sopa, carne, papas, pollo y hasta vinito nacional (maso).

 

El Toyota sale tempraneado de San Pedro trepando el lomo del volcán Licambur hasta la frontera. Primeras paradas en Laguna Blanca y Laguna Verde. Como lo indican sus nombres estos grandes charcos se tiñen de color gracias a los minerales y algas microscópicas que ahí habitan. Una corona de altivos volcanes grisáceos rodean estas alucinantes gemas donde una turba de flamencos se desparrama, esmeraldas y diamantes horneados con polvo rosado. Un par de horas de huecos, música andina y cuentos chinos antes de llegar a las termales de Palques, 5000 msm, piletas ardientes con vista a lagos y montañas peladas, delicioso vapor relajante. Unos kilómetros mas allá, los gueysers sol de mañana, humeante tierra, hervidero de barro, azufre. Acá el diablo enterró su pezuña, se comió algún cholo y fuma en una tranquila digestión. El día se acaba em Laguna Colorada, sitio zúrrela de aguas rojas, rosadas, blancas, transparentes que se esparcen en el altiplano como una mancha de gasolina. Minerales se cristalizan en la orilla enmarcando la laguna de una playa blanca, dura y saladita. Las aguas tibias acogen flamencos, zorras, vicuñas, patos…verdadero oasis silvestre de la pampa andina.

 

Laguna Colorada

Segundo día despertar matutino (6AM) en el 'hostal', parqueadero de camastros tipo militar, un par de gruesas mantas reglamentarias bien usadas. Casi todo el día en el Toyota, tragando polvo y casetes de música nacional por desoladas carreteras destapadas que surcan la sombra de imponentes montanas. Parada en el desierto Siloli y su famoso árbol de piedra. Figura que se equipara más a un elefante de roca en equilibrio sobre una pata. 'Cuidado, de aquí a diez años el árbol caerá estrepitosamente' vaticina el guia Armando (pura mierda si me preguntan). Laguna Honda, Chearcota, Hedionda y Cañapa, perlas del altiplano que difícilmente borran el recuerdo de los lagos de ayer. Diez horas de conducción, al final del dia Armando, los ojos en el culo, masque que masque coca, huela un poco de alcohol puro, fustazos que alejan el sueño, el cansancio y el hambre. Noche en Villa Martín, Colcha K de su nuevo nombre, menos 'pizarrino', hermoso pueblito quichua de humildes casitas de barro y techo de paja, acurrucado en un vallecito de chacras de quinua, papa y llamas.

 

El ultimo día directo al salar de Uyuni, desierto de sal que se expande sobre el altiplano, glotón blanco hambriento de pueblos y cultivos vírgenes. El salar, de más de 12 000 kilómetros cuadrados (el mas grande del mundo) se extiende como un infinito tapete blanco cristalino. Al bajar del jeep, la Ray Ban Paraguaya a 5000 guracos se siente. El sol rebota con todo, exprimiendo de los ojos mal tapados lagrimas…saladas. La capa de sal recubre el suelo por kilómetros, carrasposa lengua felina dura como el cemento. De cuando en cuando, islotes de vida surgen de la planicie, colinas pobladas de cactos larguiruchos, algún robusto espinoso y unos cuantos pajarracos.

 

El Salar de Uyuni

En los suburbios del desierto, ejércitos de humildes bolivianos extraen sal, raspando, rompiendo y triturando el suelo. 'Se le echa una cucharadita de yodo pa que no sea toxico' afirma Armando. El kilo de sal se vende a 50 bolivianos. Una miseria.

 

El trip termina en el cementerio de trenes de Uyuni donde anticuadas locomotoras de vapor se pudren a la intemperie, un amacizo de lata retorcida, corroída hasta la medula, estampada de corazones 'TQM Jenny y Carlos x siempre….'.

Cementerio de trenes

 

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