Punta Arenas

Publié le par Nathan Jaccard

Pequeña urbe capital de la región más sureña del país, puerto militar y pesquero que se baña en el estrecho de Magallanes, barrido por los ya clásicos vientos Patagónicos. Ciudad vieja, hija de colonos españoles, italianos, ingleses y croatas, atraídos al final del 19 por concesiones de interminables hectáreas y el millonario boom de la lana. En sus mejores tiempos, fabulosos emporios familiares se construyeron en un par de generaciones a punta de tijera esquilera (contra las ovejas), Winchester (contra los indios) y bayonetas (contra los obreros). La prospera Punta Arenas era además parada obligatoria en la ruta Atlántico-Pacífico, antes de ser desbancada por el canal de Panamá, por allá a principios de siglo 20.

 

 

Punta Arenas, estaba haciendo un frio que te cagas

La resaca de la época dorada dejó una ciudad plagada de tenebrosas mansiones ‘belle-epoque’ diseñadas por los mejores arquitectos del momento, monumentales edificios públicos y financieros y una luminosa plaza central, con su quiosquito parisino, donde la oligarquía se deleitaba con los acordes de las más exclusivas orquestras europeas de paso por el puerto.

 

El cementerio de Punta Arenas, página de historia local, con sus ostentosos mausoleos de mármol, nombres exóticos tallados en las lápidas, Braun-Menendez, Rodovic, Douglas o Mac Leod, familias de pioneros, estancieros o peones, mezclados seis pies bajo tierra.

Típica casa Patagónica, colorcitos y latón contra el frio

 

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