Manaus-Belem, cruzero por el Amazonas

Publié le par Nathan Jaccard

 

En Manaus me despido de mis dos compañeros, Lenny Salamanca y Deibid, para emprender um viaje lleno de mistérios sozinho (solito).

La travesia a bordo del Cisne Branco dura 4 largos dias y 5 noches. El barco de madera mide unos 50 metros, en el que caben un centenar de personas que se reparten em tres niveles. El primer piso, casi a raz del rio, alberga los pasajeros de segunda clase, todo tipo de carga (motos, TVs, productos exóticos) y la sala de maquinas. Em la segunda planta se encuentra la gente de primera clase, unos 6 camarotes, la cocina y los baños. En el tope del Cisne Branco, ademas de la cabina de mando y un par de suítes, una enorme terraza ocupa la mayoria del espacio. Um bar escupe Forro (ritmo local, médio tropical médio montañero) y Calypso todo el dia para la gente que bebe tranquilamente cerveza dominando el paisaje selvatico.

La division de clases se da sobretodo por el sopor y el ruído de los motores. De resto, abordo la comodidad y la privacidad no estan en el vocabulário. La gran mayoria de los pasajeros duerme en hamacas, se apretujan unos sobre otros hasta mas no poder. Los pies del vecino se vuelven un ‘comodo’ cojin, el ronquido ajeno un cuento de hadas y no es raro el efecto domino: alguien se despierta, se mueve, el vecino es sacado de sus sueños, se mueve y asi sucesivamente...

A la hora de comer una matrona agita con fuerza  una campana, “tin tin tin”, que anuncia que los platos estan servidos. El menu a bordo es de lo mas sencillo  y repetitivo:

-Cafe con leche y un (1) pan, 6:30 AM

-Arroz, pasta, farinha, feijao y carne, 11:30 AM

-Sopa de restos, 5:30 PM

Las actividades en el Cisne Branco se resumen a un par de cosas: comer, dormir, jugar domino, hablar y tomar. Poco a poco todo el mundo se va conociendo, historias de amor, amistades y negocios se tejen con velocidad en esta carcel flotante.

El barco atraca regularmente en pueblos de la ribera del Amazonas. Cada parada es una mini-revolucion, en la que decenas de vendedores ambulantes escalan el bote, esquivando macizos mulatos que descargan con destreza costales de mas de 60 kilos. Los pasajeros aprovechan para bajar y comprar fruta fresca, cigarrillos y botellas de cachaza, mucho mas barato que a abordo.

La gran mayoria de la gente que viaja en el Cisne Branco son brasileiros de clase baja. Muchos hombres, con esas manos asperas del que ha sufrido, vuelven a casa en el estado del Para, cargados de regalos, despues de meses trabajando en la zona franca de Manaus. Familias enteras embarcan su vida sobre el barco, buscando mejor suerte. El cuadro es completado por unos cuantos turistas mochileros, atraidos por un viaje de mito y aventura.

 

Los parces

Me fue bien solito, conoci una mano de brasileros increible. Pueblo generoso, curioso, alegre, comparten todo.

Jefferson: Mi primer y mejor amigo. Siempre se ocupo de ki, me enseño, me ayudo y me incluyo en todo. Todo bom.

Giuseppe: El mas abuelo, un fisico fuera de lo comun, manos y pies enormes, piel morena y ojos verdes.

William: Parcero de mi edad, tomaba mucha Skoll (cerveza), cantaba y bailaba reggae

Geisi: Menina con la que hable un resto, flirtee bastante pero al final nanay.

Otros: Empresario, Rogerio, Matias, Silvestre, Marcio, Jhonny, el mudo...

 

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